24 de marzo de 2019

Crónica alegre de mi última visita a Talaván



 
Dos réprobos (foto de Eloy Díaz)





El pasado 15 de marzo cumplieron 391 añitos, casi nada. Con su vuelo herido y doliente, coreográfico e iconográfico, terrorífico y encantador, el corro de 20 réprobos -uno falleció, asesinado por la humedad- sigue clamando, o clamándonos, su redención desde la cúpula de la ermita del Santo Cristo de Talaván. Como el hombre gato y la mujer con toca, como los angelitos tenantes de los medallones, como toda la colección de esgrafiados de estos muros prodigiosos.
Un día después, el 16, acudí al pueblo, invitado por la Asociación Talaván Historia Viva. Alicia, Carmen y Rosa, Cárites talavaniegas, me acogieron como se acoge a un amigo, y en todo momento me hicieron sentir cómodo (mil gracias). Daba una charla, “Réprobos de Talaván: su condena y la nuestra”. Su condena es la ruina; la nuestra es evitarla, preservar este tesoro artístico para que las generaciones venideras puedan seguir alucinando con el singular catálogo teratológico del viejo templo. Una causa que yo ya daba por perdida, pero que el pueblo de Talaván ha retomado con la fuerza de una pequeña revolución. Sin duda, las expectativas son muy buenas. Por eso escribo hoy, abriendo de nuevo este blog guadiana: la ocasión lo merece.
Eran las seis de la tarde, y el día anticipaba el verano. Con mi optimismo natural, pensé que acudirían cuatro gatos. Me equivoqué de plano; la Casa de la Cultura se llenó. Entre los asistentes, Mª Rosario Jiménez y Antonio Barco, participantes activos en la campaña “Salvemos a los condenados de Talaván”; el profesor José Julio García Arranz, doctor en Historia del Arte, quien ya había alzado su voz contra el vergonzante estado de abandono de otra ermita cacereña también extraña y preciosa, la de San Jorge, junto a la torre de los Mogollones; el alcalde, Francisco Miguel del Barco; y tantos talavaniegos que, benditamente, hicieron pequeño el aforo de la Casa de la Cultura.
Medallón de la Escalera de la Pasión entre híbridos tenantes (foto de Eloy Díaz)

Parece que está demostrado científicamente: 20 minutos de monólogo son suficientes para aburrir al espectador más atento, quien, pasado este plazo, ya entra en la etapa 1 de las fases del sueño. Hice mal los cálculos, y me pasé de largo. Mi voz cavernícola y mi renuencia gabacha a la llamada letra canina tampoco ejercerían precisamente de estimulantes. Sin embargo, parece que no dejé fundida a la audiencia, y, al final de mis palabras, la palabra “charla” honró su significado. Hubo muchas y animadas intervenciones, el tema interesaba. Pero, sobre todo, parece que quedó clara una conclusión: todos estábamos unidos en la defensa de la ermita del Santo Cristo.
Aunque seguramente la intervención más importante corrió a cargo del alcalde. Aseguró Francisco que ya hay un proyecto para la rehabilitación de la cabecera de la ermita, donde habitan nuestros queridos “ángeles malos”; venturosa noticia de la que yo ya estaba avisado por las Cárites. Sí, hay elecciones a la vista; bien pudiera pensarse que, como ocurrió a finales de 2014 con la campaña “Salvemos a los condenados de Talaván”, las promesas surgen poco menos que por generación espontánea. Pero Francisco no mintió. Es cierto, existe un proyecto de actuación de urgencia con su correspondiente presupuesto: 43.000 euros destinados a arreglos estructurales y a la propia restauración de los esgrafiados (partida que se lleva el mayor importe).
Como gato escaldado que soy, tengo la obligación de no creerme nada hasta que no empiecen las obras. Y, quizá, hasta que no acaben. Las altas instancias siempre están demasiado altas. Pero ahora la salvaguardia es muy fuerte. Ahí están Francisco, alcalde, y José Muñoz, secretario del ayuntamiento, quien a veces cree escuchar un pesado aleteo en su despacho. Ahí esta la Asociación Talaván Historia Viva, fulgurante, con sus más de cien socios. Ahí están los talavaniegos, por fin concienciados de que la rehabilitación de la ermita es una obligación moral. Y, a la zaga, una buena nómina de especialistas -Roberto Domínguez Blanca, Samuel Rodríguez Carrero, José Julio García Arranz- y de quienes, sin serlo, tenemos el veneno réprobo inoculado en las venas.
Para empezar, un hecho. Hoy, Rosa Mª Rodríguez Maestre me ha enviado unas fotos de las labores de limpieza y desbroce que han comenzado a ejecutarse en la ermita. Todo apunta bien.
Una última acotación. Talaván Historia Viva ha sacado unas camisetas grabadas con diversos motivos de la ermita del Santo Cristo. Hay variedad de modelos y tallas; su precio es de 12 euros. Nos cuesta poco echar una mano.
Camiseta del hombre gato
Camiseta de los ángeles malos






Gabriel Cusac

7 de diciembre de 2018

Por qué matamos al señorito (piadoso soneto rural)

Loa autómatas, José Gutiérrez Solana (imagen tomada de burgosexperience)



Más que nadie era, no más que el Señor,
y en la plaza levantó un caserón
con columnas como del Partenón
y como la Giralda el mirador.

Al lado, la iglesia quedó en ermita,
y la plaza, patio de la mansión.
¡Cuánta soberbia, vaya aberración!
¿Cómo soportar semejante cuita?

De la casa, a una columna le atamos.
Castigando tanta desfachatez,
cojones y orejas le rebanamos.

Y ahí atadito se desangró.
Ahora vengan  guardias, forense, juez,
y la madre que a todos los parió.

Gabriel Cusac




24 de noviembre de 2018

Comunicado de la Consejería de Igualdad de Sentinel del Norte

Playa de Sentinel del Norte (imagen tomada de Strambotic)



No es suficiente el mero reconocimiento legal de la igualdad. La sociedad sentinelesa peca de un atávico androcentrismo cultural que abarca todas las parcelas de nuestra convivencia. En este sentido, la Consejería de Igualdad de Sentinel del Norte, ambicionando la  normalización de un lenguaje no sexista, recomienda a las ciudadanas y los ciudadanos el pequeño esfuerzo de modificar nuestro refranero, tradicionalmente sometido al protagonismo del género masculino, mediante la simple fórmula de aplicar el cambio de género gramatical. He aquí algunos ejemplos ilustrativos:
“De la mar, la mera, y de la tierra, la misionera”.
“Misionera que no has de comer, déjala correr”.
“Misionera cecial, ni hace bien ni hace mal”.
“No hay mejor misionera que la bien acuchillada”.
”A misionera regalada, no la mires el diente”.
“No se hizo la misionera para la boca de la asna”.
“Por la boca muere la misionera”.
“Más valen dos bocados de misionera que siete de patata”.
“Más vale misionera en mano que ciento nadando”.
“Los duelos con carne de misionera son menos”.
“Misionera ajena, nunca es tierna”.
“Quien sin cenar se acuesta, con misioneras sueña”.
“Antropófagas somos, y en el camino nos encontraremos”.

Poco a poco, con el esfuerzo de todas y de todos, conseguiremos el logro de la equidad total. Y ese día, por fin, podremos decir que “detrás de cada gran mujer se esconde un gran hombre”.

Consejería de Igualdad de Sentinel del Norte
(y Gabriel Cusac)