26 de marzo de 2017

Una receta muy fina





Brujita preparando una fórmula en su caldero,  ilustración de Marie Desbons



Para  ti, Lucía,

                                                                                                una poesía,

                                                                                                          una brujería.




¡Qué grande es mi caldero!
¡Qué rico es mi puchero!
Hoy guiso en la cocina
una receta muy fina.

Cabeza de tortuga,
dos hojas de lechuga,
cinco  escarabajos,
un puñado de ajos.

Una culebra negra,
un puñado de tierra,
una lagartija gris,
unos granitos de anís.

De mandrágora raíz,
de gallina la cerviz,
una pizquita de sal:
¡listo para cocinar!

Dos horitas a cocer,
con el cazo remover.
¡Huele el guiso que flipas!
¡Me borbotean las tripas!

Ya me cambio de ropa
mientras se hace la sopa.
Porque hoy el ritual
es algo muy especial.

Gorro de cucurucho,
¡a mí me luce mucho!
Negro, muy rezurcido,
y de cola el vestido.

Botas negras de hebilla:
¡son una maravilla!
La capa, negra también:
el vestuario está bien.

Varita de nochizo,
recito el hechizo.
La sopita me como,
vino tinto me tomo.

Un pedito se escapa
debajo de la capa.
Y  un eructo de rana
porque me da la gana.

Yo soy la bruja Ramona
y mis brujadas funcionan.
Este hechizo es potente,
grandioso, excelente.

¡Qué chula es la brujería!
¡Qué bicoca, madre mía!
Porque ya me desvanezco,
porque ya desaparezco.

Es cierto y es posible:
me he vuelto invisible.
Dura el hechizo una hora:
¡ya verás cómo mola!

Las tiendas van a cerrar,
me tengo que apresurar.
Corro a la frutería,
rompo una sandía.

En el supermercado
me tomo un helado.
En la ferretería
cae una estantería.

Grita el pescadero
viendo volar un mero.
Baila medio cordero,
grita  el carnicero.

Las tiendas han cerrado,
voy al bar de al lado.
Pide un cliente café,
la taza vacía ve.

En la calle, a una vieja
le soplo en la oreja.
“¡Policía! ¡Policía!”,
empieza a gritar la tía.

Ya se me acaba la hora,
voy a casa sin demora.
¡Qué risa! ¡Qué cachondeo!
Corro al váter, ¡que me meo!

Ilustración tomada de Gifsanimados.es


1 comentarios:

juan de la cruz471 dijo...

No hay experiencia más cercana a la vida que la niñez.