25 de agosto de 2010

El misterioso asunto de los potitos


¿Por qué tenemos que manchar el mango de la cuchara para vaciar un potito?
¿Y por qué nunca podemos vaciarlos del todo?
¿Qué razones ocultas sostienen el absurdo diseño tubular del potito?
¿Cómo es posible que varias generaciones de padres hayan aceptado las inconveniencias de este envase?
¿No va siendo hora de rebelarse?

Gabriel Cusac

12 comentarios:

Lola dijo...

eso! huelga del potito!...¿cuando tenga 14 años le seguirás dejando la moto a mi preciosa?

Gabriel Cusac dijo...

Al paso que va esta nena va a hacer caballitos con la Vespa a los ocho.

SILVIA dijo...

Primero: ¡Que preciosidad de niña, coño!
Ahora, voto por el boicot al jodío potito. Y de paso, boicoteemos el flash (cuantos labios habrán cortado), a las clochonetas hinchables (yo las he visto segar brazos ¡lo juro! Y más de uno se ha asfixiado en el intento ¿que no?), y ¿qué me dices del famoso "Abrefácil"? (manda bemoles con las facilidades).
Lo dicho: ¡BOICOT!
Besazos a repartir, ok? MUAKA!!!!!!!
¡Que preciosidad de niña, coño ya!

Gabriel Cusac dijo...

Primero: como tu Nerea, Silvia, hecha a conciencia.
Después, sí, boicot a todo lo dicho, a los cacharros de cocina que se oxidan a los dos días (aunque ponga INOX), a los abrelatas que provocan tendinitis, a los cuchillos que no cortan y a los tenedores que no pinchan, a los bancos, a los colchones de usar y tirar, a las compañías eléctricas y de telecomunicaciones, a todos los chorizos que han convertido esto en el país de la estafa (o Jauja, para ellos)...En fin.
Un beso, bruja.

Juana María dijo...

Publicidad engañosa y los pardillos de los consumidores que lo creemos todo.Al final casi siempre llegamos al mismo punto,vivimos en una gran mentira y lo peor de todo es lo que hacemos con demasiada frecuencia; mirar para otro lado.
Preciosa tu niña, se la ve féliz sobre la moto.
Un abrazo.

Gabriel Cusac dijo...

Yo también pienso que vivimos en una gran mentira; lo peor es que la publicidad engañosa no se limita sólo al ámbito comercial, ójala fuera así. Para refugiarnos de la gran mentira tenemos nuestras grandes verdades; encima de la moto hay una de las mías. Si los constructores de la gran mentira pensasen un poquito más en ellos, en los que vienen detrás, a todos nos iría un poco mejor.
Un abrazo, Juana María.

Marina dijo...

Hace tanto que deje los potitos que ni los recuerdo...creo que yo metía el dedo directamente. Pero yo venía a decirte: ¡¡Que niña tan preciosa!!
Un saludo

Gabriel Cusac dijo...

Un saludo, Marina.

Anónimo dijo...

¿Quién és esa belleza motera que se llama Popotitos?

TITIRO.

Gabriel Cusac dijo...

Bien lo sabes, Títiro, es nuestra adorada carcelera.

Anónimo dijo...
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Gabriel Cusac dijo...
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