24 de marzo de 2009

Jony en Angola





Posiblemente todos los lectores saben que Angola es un país africano. Posiblemente ningún lector sabe en qué parte de África se sitúa. Angola limita al norte con la República Democrática del Congo, al sur con Namibia, al este con Zambia y al oeste con el Océano Atlántico. Yo tampoco lo sabía; he consultado el mapa. Porque mi hermano ha tenido que desplazarse a Angola. Que no cunda el pánico entre mi legión de seguidores. No, no ha ido a ver al Papa. Hace tiempo que ni mi hermano ni yo creemos que el Papa sea el representante de Dios en la Tierra, o que los niños vienen de París. Mi hermano está en Angola por motivos de trabajo. De ahí que en el localizador de visitas remotas de este blog carpetovetónico aparezca un puntito rojo tan abajo del mundo.
Jony está alucinando. Estas son algunas de sus frases: "No hay palabras", "Contrastes, colores y vida", "Lugar inhóspito, agreste y lunar". "Acribillado por los mosquitos", también. Pero Jony alucina, sobre todo, por otros motivos: "Pasan [los angoleños] hambre y penurias de toda clase, y aún así los ves realmente felices debajo de un árbol, paseando por un barrizal o disfrutando de un vehículo achatarrado. Esto te hace meditar bastante sobre todo".
Yo soy de lágrima dura; me cuesta mucho llorar (más ahora, con tanto plañidero mediático) . Y no por falta de sensibilidad, creo; sino porque me he tenido que construir un fuerte caparazón para aguantar los embates del desfile de hijos de puta que a diario me encuentro en la empresa, en la calle o en los telediarios. El caso es que una de las últimas veces que lloré, hace ya años, fue viendo la televisión. Echaban un reportaje sobre la labor de una ONG española -honrada, sin embargo- en un pueblo de Sudamérica. No recuerdo el país, pero tanto da. La ONG había construido unas escuelas, y había una fiesta de inauguración. En una especie de tentadero, los niños jugaban al pañuelo, como un acto más dentro de la celebración. Después de estar unos segundos enfocando a los niños, la cámara hizo un recorrido circular por las gradas. Allí estaban sus familias, contemplando el sencillo espectáculo. Y todo el público, persona a persona, absolutamente todo el público, silente y atento, dibujaba en sus rostros una sonrisa feliz, beatífica, maravillada. Simplemente viendo a los niños jugar al pañuelo. Una escena coral, de dicha unánime, imposible de captar en occidente. Aún me estremezco al recordarlo.
Nosotros, los occidentales, los avanzados, los del primer mundo, gracias la infamia del capitalismo -es decir, de la explotación del hombre por el hombre-, hemos conseguido grandes avances contra la miseria física. Pero nuestra miseria moral es incalificable. Porque los fundamentos de nuestra riqueza económica y nuestro modo de vida llevan implícito un precio de podredumbre espiritual. Preocupados en magnificar nuestra imagen, nuestra pose de suficiencia, hemos olvidado sentimientos trascendentes, como la humildad, o la capacidad de encontrar la belleza en las pequeñas cosas. Somos tan idiotas -y en todo momento me incluyo- que hallamos motivo de escarnio en la baba o el moco secos, en la mancha en la camisa, en la cazcarria asomando por la nariz. Nos avergonzamos hasta de la cera de nuestras orejas. ¡Qué grandes problemas! Y ya no perdemos el tiempo descubriendo figuras en las nubes. Por ejemplo.
Nos hace falta una cura. Quizá sea preciso que una plaga de piojos arrase el primer mundo. O que una pandemia convierta a los occidentales en legañosos crónicos. O que, en masa, suban al norte todos los mosquitos de África, esos mosquitos como los que acribillan a mi hermano.
Jony, disfruta de los tesoros de Angola. Un internaútico abrazo.

9 comentarios:

mojadopapel dijo...

Realmente tendríamos que hacer revisión de muchos parametros en nuestra vida, lo acomodaticio y la rutina, hace que fluya nuestra existencia sin grandes atibajos ni emociones, encontrar una sonrisa inesperada en un rostro desconocido,es casi una sorpresa.... hace años las personas se saludaban al cruzarse, hoy es algo impensable. ¿Podríamos intentar poner remedio?

Gabriel Cusac dijo...

Yo tengo pocas esperanzas. Creo, al contrario, que avanzamos hacia la sociedad despersonalizada, casi robotizada. Ójala me equivoque.

Anónimo dijo...

Hace no mucho pase una temporada en la China profunda y tuve exactamente esta misma sensación que cuenta tu hermano. La gente era feliz y no tenían nada. Sin embargo allí, la cosa está cambiando y su obsesión por occidentalizase está acabando con esa manera de vivir.
Alberto H.

Gabriel Cusac dijo...

Seguramente el cambio del que me hablas, Alberto, llegue a ser irreversible, y no sólo en China.

Jony dijo...

Pronto iré de nuevo a Africa.
me acuerdo del tema sobre la crisis..
Alli no se habla de crisis...-
quizá porque no saben lo que es..
No se habla tampoco de gripe `b´.-porque bastante tienen ya con todas las plagas y enfermedades que allí tienen, entre ellas la mas grave, que es la enfermedad del hambre y sed, que no es poco...
Me llevaré ropa de mi nena que ya se ha quedado pequeña.
Allí veré lo que no veo a diario en mi pais,- La felicidad de la gente cuando les dé unos trapos y prendas que, para nosotros carecen de valor...

Gabriel Cusac dijo...

Pobre gente. Luego, a cualquiera que lance una opinión antisistema se le llama radical (despectivamente, porque radical viene de raíz). Lo verdaderamente radical es que en este siglo muera la gente de hambre. El sistema es criminal.
Ánimo, Jony.

Jony dijo...

Ya estoy de nuevo en Angola.
Me tirare un mes aqui.
La cosa ha cambiado un poco desde la ultima vez.
Han asfaltado una carretera, el mundial de futbol que se celebrara` en sudafrica tendra aqui tambien sede de algunos partidos.
Han unido de alquitran el recorrido entre Luanda y el campo de futbol, obra faraonica que estan construyendo tambien los chinos.
Si hay alguien que trabaja como negros aqui, en Africa, son los chinos. 12 horas al dia todos los dias de la semana,hay 2 turnos claro, para que cunda la obra...
En el trabajo todo bien,me han puesto un ayudante nativo, un chico joven y simpatico, me ha preguntado quien era el rey España, y como se llamaba el presidente del gobierno.
Tambien por el Barcelona , Real Madrid, y sus Ronaldos millonarios.
Le he pedido que me consiga unas camisetas de pais, Una sera para ti Gabriel,
Te dejo que nos ponen la cena ya...
Saludos

Lola dijo...

que aproveche Jony.

Gabriel Cusac dijo...

La estancia en un país extremo es un camino iniciático. Que la iniciación mitigue la distancia que te separa de la familia y la gente querida. Y traénos noticias de Ángola, un país, para nosotros, tan lejano como la Antártida. Un abrazo.